Un reciente escándalo bautizado como Hondurasgate ha destapado una trama de desinformación que involucra a figuras políticas clave y revela un presunto intento de desestabilización de los gobiernos progresistas en América Latina. Según una investigación de los portales Diario Red y Hondurasgate, la injerencia habría sido orquestada por Estados Unidos e Israel, con la colaboración de actores políticos de la región.
Las filtraciones, formadas por audios registrados entre enero y abril de 2026, señalan al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, quien, tras recibir un indulto de Donald Trump por delitos de narcotráfico, estaría gestionando la puesta en marcha de un medio orientado a divulgar información falsa contra los gobiernos de Claudia Sheinbaum en México y Gustavo Petro en Colombia. En los audios también se menciona al presidente argentino, Javier Milei, quien presuntamente habría prometido aportar respaldo económico a dicha iniciativa.
En uno de los audios divulgados, Hernández pide transferir fondos al presidente hondureño Nasry Asfura para crear un centro de operaciones en Estados Unidos que facilite coordinar la estrategia desde el exterior. Según detallan, dicha maniobra estaría orientada contra figuras de la izquierda latinoamericana, entre ellas los expresidentes hondureños Xiomara Castro y Manuel Zelaya.
Adicionalmente, en otra serie de filtraciones se menciona que el expresidente Hernández habría recibido apoyo clave de Israel para garantizar su liberación en el marco de un trato más amplio. Declaraciones atribuidas al exmandatario señalan directamente al primer ministro Benjamín Netanyahu como pieza central en su salida de prisión.
Las revelaciones han generado reacciones inmediatas en la región, pues la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum afirmó que estos intentos no frenarán la transformación de México, mientras que el colombiano Gustavo Petro criticó con firmeza la presunta injerencia de Israel y Estados Unidos en esta situación.
Por otro lado, Hernández ha desmentido las acusaciones calificándolas como un ataque de la “izquierda radical”, mientras que hasta ahora los gobiernos de Argentina e Israel no han emitido un pronunciamiento oficial respecto a las alegaciones.
Fuente: La Estrella de Panamá